Trastornos del Espectro Autista (TEA)

Tabla de contenidos:

TEA Autismo Asperger

¿Qué es el Trastorno de espectro autista (TEA)?

El Trastorno de espectro autista (TEA), clásicamente conocido como autismo, es un trastorno del neurodesarrollo que suele manifestarse en los tres primeros años de vida. El TEA se caracteriza por las graves deficiencias personales en distintos contextos en cuanto a habilidades sociales e interacción. Los afectados padecen problemas significativos de comunicación y conducta y suelen manifestar intereses y actividades esterotipadas.

Según las ultimas investigaciones, no podemos atribuir a una sola causa el origen de los Trastornos del Espectro Autista (TEA). Lo que sí se puede afirmar es que tienen una base genética que unida a factores ambientales, marcarían su manifestación posterior. La prematuridad y los problemas durante el embarazo o el parto pueden ser algunos de dichos factores ambientales.

El autismo produce alteraciones en el cerebro, pero todavía se están estudiando las áreas anatómicamente afectadas. Algunos estudios científicos han demostrado que existen problemas en la estructura, función, tamaño y forma de algunas partes del sistema nervioso central.

En cuanto a sexos, hay una diferencia en su manifestación en una proporción de 2:1 entre niños y niñas.

Hay una serie de trastornos que pueden presentar comorbilidad junto a los TEA. Cabe destacar la posible aparición de trastornos convulsivos, la del Trastorno de Guilles la Tourette, la del TDHA, problemas de psicomotricidad como la dispraxia y los trastornos de lateralidad y la de algunos trastornos del estado de ánimo como la ansiedad o la depresión.


Características y manifestaciones clínicas en los TEA

Las manifestaciones clínicas en los TEA pueden variar enormemente entre las personas que los presentan, por eso se habla de «espectro autista». Las características que comparten y definen este trastorno son las siguientes:

Habilidades mentales

La capacidad intelectual de los niños con TEA varía ampliamente, desde el retraso cognitivo hasta la superdotación. En los niños autistas encontraremos más problemas de comunicación que en los niños con Síndrome de Asperger.

Algunos pacientes de TEA presentan déficits en funciones ejecutivas, habilidades cognitivas muy relacionadas con la resolución de problemas. La capacidad de adaptarse a un entorno cambiante suele ser una terea muy difícil para muchos niños afectados.

Tienen más memoria visual que verbal, por eso les resulta más fácil aprender a través de imágenes y pictogramas que por medio del lenguaje.

Presentan dificultades para captar «el todo» y poder pensar de forma global. Tienen un procesamiento de la información más centrado en las partes, más analítico.

Habilidades sociales y de interacción

Los afectados por TEA tienen dificultades de reciprocidad social. Estas carencias están relacionadas con su forma de procesar la información y codificar las claves socio-emocionales. Tienen problemas a la hora de identificar la información no verbal que reciben por medio de la expresión facial, los gestos o la entonación de la voz de los demás.

Son vulnerables a «amenazas» de expresiones faciales de cualquier tipo, puesto que también hay dificultades para codificar el significado de cualquier cara y captar el estado emocional de una persona, lo que les produce ansiedad.

Tienen un contacto visual limitado, al igual que sus expresiones faciales y sus gestos.

La capacidad que tienen para iniciar juegos o compartir intereses con otros niños o adultos es baja.

Repertorio limitado de intereses y conductas

Con frecuencia el interés del niño y su conducta son limitados. Tienen conductas y preocupaciones repetitivas por objetos y elementos.

Necesidad de tener rutinas poco flexibles.

Restricciones en la variedad de alimentos que les gustan, texturas o colores en la comida que no toleran.

Comunicación verbal y no verbal

En el TEA suele darse un retraso en el desarrollo y la comprensión del lenguaje pragmático, ofreciendo un tipo de lenguaje estereotipado y en ocasiones muy repetitivo. Los afectados suelen tener dificultades para entender la comunicación no verbal, con los consecuentes problemas de comunicación social.

La cantidad de palabras que el niño usa para expresar sus deseos es baja. Tanto el lenguaje como el juego que utiliza el niño no son los esperables para su edad.

Cambios en sus actividades y en el entorno

Suelen tener dificultades de planificación y flexibilidad a la hora de pensar. Ante su repertorio limitado de intereses y conductas, suelen tener problemas con cambios mínimos en sus actividades y el entorno (p. ej. «hoy cambiamos el trayecto por el que vamos siempre al cole»).

Emociones

La capacidad para entender las emociones e intenciones de los demás son limitadas por lo que les es difícil desenvolverse en el entono social de manera adecuada. Como consecuencia de sus problemas sensoriales, se pueden sentir abrumados en situaciones donde hay grandes grupos de personas y ruido.


Síntomas y señales de alarma del TEA. Detección y diagnóstico

Cada niño con TEA es único. Dentro del espectro autista hay un amplio abanico de diferencias entre unos casos y otros. La edad de detección varía entre todos ellos, pero hay una serie de señales de alarma que pueden resultar de ayuda.

En la mayoría de ocasiones el comportamiento característico del autismo puede identificarse alrededor de los 18 meses o antes de los 2 años de vida:

A los 9 meses

No sigue con la mirada un objeto cuando el cuidador se lo señala y le dice «mira el objeto»

A los 12 meses

– No tiene balbuceo

– No gesticula (no dice adiós con la manita, no manda besitos, etc.)

– Cuando hay un objeto fuera de su alcance y no lo puede conseguir, no llama la atención del cuidador con gestos y balbuceos para poder alcanzarlo. No tiene contacto visual en este proceso de conseguir lo que pretende.

– No participa en juegos sencillos como el «cucu-trás» o similares.

A los 15 meses

– No extiende los brazos cuando lo van a coger.

– El contacto visual cuando se comunica con alguien es nulo.

– No muestra interés compartido, es decir, una actividad con otra persona o con un objeto que tenga esa otra persona.

– Cuando le llaman no responde a su nombre ni responde a órdenes simples.

– No dice papá y mamá intencionadamente, tampoco pronuncia otras palabras sencillas.

A los 18 meses

No señala partes de su cuerpo.

– Su lenguaje carece de palabras con significado.

– No responde cuando se le señala un objeto.

– Carece de juego simbólico (hacer como que llama por teléfono, dormir al muñeco, etc.)

– No les lleva objetos a los adultos para mostrárselos.

A los 24 meses

– No imita tereas domésticas.

– Es incapaz de hacer frases de al menos dos palabras.

– No muestra interés por otros niños.


Síndrome de Asperger

Se usa el termino «Síndrome de Asperger» para referirse a personas con TEA que no sufren una alteración significativa del lenguaje ni una discapacidad intelectual.

Un concepto más reciente sobre el autismo explica que las deficiencias en reciprocidad social y comunicación, así como las conductas estereotipadas, se basan en un continuo de gravedad desde el «autismo grave» al «autismo de alto funcionamiento«. Los TEA se manifiestan en diferentes combinaciones y niveles de gravedad y aunque todos tienen en común una serie de conductas, también van a mostrar algunas diferencias en habilidades y aptitudes.

Podríamos considerar que los niños con Síndrome de Asperger se encuentran en el polo del espectro autista de «alto funcionamiento»; estos niños tienen una serie de características que les diferencian del resto de afectados:

Características del Síndrome de Asperger

– El diagnostico es más tardío, sobre los 6-7 años de edad.

– No hay un retraso en las habilidades lingüísticas.

– Tienen interés social por otros niños, pero al igual que en los autistas, la comprensión social es anómala.

– Existen las relaciones sociales, aunque tienen dificultades para entender la comunicación no verbal. No mantienen contacto ocular, tienen una pobre gestualidad y muestran dificultades para entender las emociones de los demás.

– Tienen un lenguaje muy sofisticado y no tienen dificultades para comunicarse y expresar lo que pretenden. El lenguaje lo adquieren a la edad adecuada.

– No tienen dificultades de aprendizaje.

– Torpeza motora y problemas con las habilidades finas.

– Déficits en la integración viso-motora, percepción espacial, memoria visual y formación de conceptos no verbales.

– Gran capacidad para la memoria auditiva, el razonamiento verbal y la comprensión lingüística.

–  Se resisten a participar en juegos que requieran actividad física.

– Suelen interesarse por temas muy concretos y tienen a acumular datos sobre estos temas. Son intereses muy restringidos, poco frecuentes para su edad y en ellos que invierten mucho tiempo. Estos intereses hacen que tengan conductas repetitivas, poco flexibles y de baja funcionalidad.

– Tienen el «juego imaginativo», pero en solitario. No hay interacción social en este tipo de juego.

– En algunas ocasiones tienen una comprensión lectora deficiente.

– Funcionamiento cognitivo alto, son muy inteligentes.

– No suelen tener conductas extrañas, aunque sí son muy peculiares.

– No tienen mucha habilidad musical.

– Tienen un vocabulario muy extenso y sofisticado, pero una mala entonación y ritmo de la conversación. A veces pueden ser considerados como «sabelotodo» y monótonos en su dialogo.

– Tienen problemas con las palabras que designan conceptos abstractos (la paz, el amor, etc.) y con los conceptos relacionados con el tiempo (hoy, mañana, etc.)

– Tienden más al monólogo que al diálogo.

– Tienen un lenguaje literal, no son capaces de captar el sentido figurado (p. ej. «estoy entre la espada y la pared»)


Falsos mitos entorno al autismo

– Vacunas. Triple vírica – tiomersal: Durante años se ha hablado de que la vacuna de la triple vírica estaba relacionada con la aparición de autismo después de que se administrara, por usar como conservante el tiomersal (compuesto que contiene mercurio). Hay evidencia científica de que el tiomersal no es un riesgo para la salud pública y de que no está relacionado con la aparición del autismo.

– El autismo es un problema psicológico: Ni el autismo es una enfermedad ni es un problema psicológico, es un trastorno del neurodesarrollo que afecta a diferentes áreas.

– La familia es responsable del trastono: En ocasiones se ha dicho que las familias poco afectivas eran responsables del autismo de su hijo. Esto es completamente falso.

– No se comunican: Existe la falsa creencia de que los niños autistas viven encerrados en si mismos y no se comunican. Es verdad que tienen problemas de comunicación, pero se comunican a su manera, muchas veces de forma repetitiva y sobre intereses restringidos.

– No son cariñosos y no les gusta que les toquen: Estos niños aunque tienen dificultades para identificar las emociones, ríen y lloran al igual que el resto de niños. Suelen estar muy unidos a sus progenitores y en los casos más graves pueden no mostrar emociones.

– Son discapacitados intelectuales: No todos los autistas tienen una discapacidad intelectual.

– Son talentos: Solo un 10% de los autistas muestran un talento fuera de lo común.

– No pueden ir a escuelas normales: Solo los casos más complicados acuden a escuelas de educación especial, el resto de autistas acude a los colegios habituales.

– Son agresivos: Este trastorno afecta al sistema nervioso del niño. Suelen tener baja tolerancia a la frustración, lo que conlleva muchas rabietas, enfados, etc. Es muy importante decir que son conductas que se pueden reeducar.

– Se puede curar: No se cura, con el tratamiento médico y psicológico mejora, pero es algo para toda la vida.

– Viven en un mundo aparte: Los niños autistas no son extraterrestres que vienen de otra galaxia, son personas y viven en este mundo. Suelen hacer grandes esfuerzos por comunicarse y en ocasiones se aíslan.


Tratamiento del TEA

Las áreas de intervención en un niño con TEA son lenguaje, atención, cognición social, cognición, aprendizaje y conductas adaptativas.

Estas áreas requieren una intervención multimodal que incluye el trabajo con la familia, el colegio y el paciente para mejorar su funcionamiento así como desarrollar sus habilidades.

Terapia psicológica

No hay un enfoque psicológico único para el tratamiento de los niños con TEA, ya que no hay dos casos iguales dentro del espectro autista. Los programas de intervención se confeccionarán a la medida de las necesidades individuales del niño y su familia.

El objetivo del tratamiento psicológico es partir de las fortalezas del niño para poder desarrollar las habilidades que no tiene. También se eliminarán o disminuirán aquellos comportamientos que puedan interferir en su aprendizaje.

Estimulación cognitiva en los TEA

Ofrecemos un servicio de estimulación cognitiva personalizada, enfocado a suplir los déficits en funciones ejecutivas característicos en los casos de TEA. La estimulación cognitiva mejora la flexibilidad mental del paciente y su capacidad para planificar conductas con un propósito. Igualmente, mejora su atención y la forma de evaluar situaciones novedosas. Desde este enfoque trabajamos también el lenguaje y la comunicación del afectado.

Terapia psicomotriz en los TEA

El tratamiento de la dispraxia es uno de los clásicos dentro de la terapia psicomotriz en el TEA. Muchos afectados padecen problemas de somatognosia (o de «comunicación» con su propio cuerpo y sus sensaciones). Todo ello dificulta aún más si cabe, los problemas de relación social del paciente.

Muchos de los déficits en psicomotricidad del TEA se manifiestan en forma de torpeza motora y dificultades con la coordinación (habilidades finas y gruesas). Igualmente, aparecen problemas de estructuración espacio-temporal que hacen incomprensibles para el niño los conceptos relacionados con el tiempo, el ritmo y la percepción espacial. Pueden padecer también disfunciones en la definición de su lateralidad.

La correcta inhibición de los reflejos primitivos en el niño que presenta síntomas-señales de alarma, contribuye a minimizar sus déficits de integración visomototiz, a desarrollar correctamente su percepción sensorial y a fortelecer sus conceptos verbales futuros. También cimienta su desarrollo cognitivo, la adquisición del lenguaje y la relación con sus emociones.

Desde Nemares Cognitive consideramos la importancia de la Terapia Psicomotriz como tratamiento en todas las dimensiones sintomáticas del TEA. Su eficacia es muy alta y sus resultados muy beneficiosos para el paciente.

Tratamiento del TEA


Si tienes alguna duda o problema relacionado, no dudes en contactar con nosotros y preguntarnos, estaremos encantados de hablar contigo:

    Tu nombre (requerido)

    Tu Email (requerido)

    Asunto

    Tu Mensaje